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Cuenta Jean Pierre Thibaud que, cuando era presidente de Chandon, desde Francia no le dejaban poner nombres autóctonos a los vinos. Por eso, una vez que comenzó su proyecto propio en la Argentina, se dio el gusto de llamarlo Ruca Malén, y darle un carácter bien regional a sus vinos. De todas formas esto no quita que estos vinos tengan -también- todo el conocimiento de un francés, y que por eso sean siempre muy buenas etiquetas, a precios realistas.
Este fin de año la bodega sorprendió con un varietal de Petit Verdot, cepa que suele usarse como parte de blends, pero que -y acá se demuestra- puede dar muy buenos vinos en solitario. Un vino potente, ya algo domado gracias a 12 meses de paso por barricas, que se puede beber ahora, o esperar tranquilamente un tiempo más. Color intenso, que presagia su profundidad. Va muy bien para acompañar un cordero de fin de año a la parrilla.
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