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Desde que el uso del microondas se estandarizó en todos los hogares, la conservación de los alimentos también ha tenido su expansión. Sin dudas que éste electrodoméstico es el complemento ideal para tener un acceso inmediato a los alimentos que hemos preservado. La congelación logra mantener el valor nutritivo de los alimentos y una mayor sencillez en el método de preparación pues mantiene colores, texturas y sabores de los alimentos como así se logra tener una mejor administración del dinero y el tiempo que le dedicamos a la cocina. Antes hicimos referencia al congelado de frutas, carnes crudas y verduras; veremos hoy otras tres posibilidades. Los productos lácteos puedes congelarlos tanto en su propia bolsa como en un recipiente si éste es de cartón parafinado. Para descongelarlos solo basta que lo pongas en el refrigerador un buen rato; el queso rallado lo puedes congelar dentro de bolsas de polietileno. Para congelar huevos, debes batirlos con una pizca de azúcar o sal. Si sólo quieres guardar las yemas, también debes batirlas con una pizca de azúcar o sal por cada yema. Las claras las puedes congelar sin batir. En todos los casos, descongelas en el refrigerador. No es recomendable congelar huevos duros ya que su textura cambia poniéndose algo elástica, como tampoco la mayonesa sola porque se separa. Envía a Facebook / Envía a Twitter |
Publicado por Eva en Técnicas culinarias el 30 Junio, 2009
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