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El viñedo está en una de las fincas más grandes de la denominación Châteauneuf-du-Pape, propiedad de la familia Perrin que ya obtuvieron el vino del año 1991 de Wine Spectator.
Pago emblemático del valle del Ródano meridional, Châteauneuf-du-Pape es la viva imagen de los tintos potentes y cálidos, con gran reputación gracias a su particular terruño cantos rodados y a la riqueza que aportan las trece variedades, entre las que domina la Garnacha. El assemblage de diversas variedades es, cómo no, una garantía de complejidad y equilibrio. Prueba de ello es este Vieille Julienne, uno de los vinos más apreciados por los amantes de los tintos del Ródano: potente, complejo, especiado y con una larga vida por delante. El precio de la botella es de unos 95 dólares y obtuvo 96 puntos en la cata ciega. Envía a Facebook / Envía a Twitter |





