Las nueces en la alimentacion infantil

Las nueces en la alimentacion infantil Diversos estudios han comprobado sus beneficios para la salud humana. En el caso de los infantes es muy buena su inclusión en la dieta, debido a que, en cantidades adecuadas, proporcionan los nutrientes que contribuyen a un crecimiento y un desarrollo correctos. Riquísimas, los chicos estarán contentos de tener que comerlas.


Introducción a una buena alimentación

Las recomendaciones de alimentación que se hacen a los niños mayores de dos años, las cuales son muy parecidas a las aplicadas a los adultos, se hacen con el fin de promover el crecimiento y el desarrollo óptimos.


Para que esto se cumpla es necesaria una amplia variedad de alimentos ricos en nutrientes. Por ejemplo, las cantidades adecuadas de productos lácteos, carnes magras, pescado, aves, huevos, frutos secos y nueces proporcionan los nutrientes que contribuyen a un crecimiento y un desarrollo correctos.


Además, durante los primeros años de vida se requieren de proteínas y energía para así contribuir a una dieta sana y balanceada, contrarrestando la obesidad infantil y los problemas que ésta genera en los niños. Por eso a éstos hay que ofrecerles una amplia variedad de productos alimenticios, para lograr que puedan probar distintas cosas en pequeñas cantidades, y de esta manera, llegar a aceptar y disfrutar de nuevos alimentos.


En consecuencia, incluir a las nueces en la alimentación infantil es una de las mejores opciones. Primero, son ricas, y después, tienen innumerables características benefactoras para la salud del niño.


Características de este alimento

El nombre científico de la nuez es Juglans regia. Se trata de un fruto oleaginoso, proveniente del nogal, originario del sureste de Europa y de China. Pertenecen a la familia de las juglandáceas que contiene unas 59 especies de árboles, y de todas ellas el que más destaca es el nogal común.


Los principales países productores -Estados Unidos (California), Turquía, China, Ucrania, Irán, Italia y Francia- producen nueces durante todo el año, las cuales se comercializan con o sin cáscara. Se pueden consumir como colaciones, tomar espolvoreadas en los cereales del desayuno, en ensaladas, en postres y en confitería, y cuando no están maduras se las utiliza para la producción de aceite.


La nuez fresca contiene 20% de agua y la seca 3 a 5%. Es muy rica en grasas (60 gr), al igual que los demás frutos oleaginosos, de las cuales el 90% son ácidos grasos insaturados (mono y poli-insaturados). Además, tiene un alto contenido en proteínas (10 a 15 gr), que poseen todos los aminoácidos esenciales.


Es relativamente pobre en carbohidratos (4 a 10 gr) y muy energética -100 gr aportan alrededor de 600 kilocalorías, de las cuales más del 80% corresponde a las grasas o lípidos-. Contiene, además, una importante concentración de minerales -potasio (690 mg), fósforo (510 mg), magnesio (130 mg), calcio (44 mg), hierro (2,4 mg)- y de oligoelementos -como cinc, cobre, etc.-.


En definitiva, es un alimento que constituye un excelente complemento nutricional debido a su riqueza en ácidos grasos esenciales (ácido linolénico y ácido linoleíco), en fibra dietética, en minerales, en oligoelementos y en vitaminas.


Sus propiedades más destacadas

Los estudios científicos más recientes sobre dieta mediterránea, sobre todo el publicado en la revista “Circulation” de la Asociación Americana del Corazón, han comprobado los beneficios de las nueces en la reducción del colesterol o en la prevención de enfermedades del corazón, además de comprobar que en el marco de una dieta equilibrada ayudan a mantener el peso.


Las nueces, como ya se dijo, contienen ácido oleico (monoinsaturado), que reduce los niveles de colesterol en la sangre; pero es más rica en ácido linoleico y alfalinoleico (poliinsaturados), los cuales le confieren propiedades aún más interesantes para rebajar este componente y prevenir enfermedades del sistema circulatorio que afectan al corazón y a las arterias.


Incorporar estos frutos de forma habitual en la alimentación permite reducir hasta en un 50% el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, como el infarto de miocardio o la angina de pecho.


Algunas investigaciones han demostrado un poder para aumentar la elasticidad arterial, para prevenir la formación de coágulos y rebajar la tensión arterial. Esta capacidad para fluidificar la sangre se atribuye a la transformación del acido alfalinoleico en prostaglandinas, las cuales evitan la aparición de la arteriosclerosis.


Por lo tanto, los buenos hábitos alimentarios, como sustituir las grasas -como la manteca, la mantequilla, la carne animal o sus derivados- por estos frutos secos (comer unas 5 nueces cinco veces por semana) ayudan a restablecer la función endotelial, que es el mecanismo que facilita la dilatación de las arterias y por lo tanto del flujo sanguíneo, lo cual es una buena manera de cuidar el corazón.


También resulta muy útil en el síndrome premenstrual por su riqueza en vitamina B6, y para el buen estado de las pieles por su riqueza en ácido linoleico, Zinc y vitamina E, que previenen algunas anomalías como el eccema o evitan que ésta se seque. Se recomiendan para personas con depresión, estrés y fatiga, gracias a su contenido en vitamina B.


Además, es una especie de fuente de juventud, debido a su gran poder antioxidante. En el proceso del envejecimiento, el principal enemigo son los radicales libres, causantes de la oxidación de las células a través de la respiración. Una buena forma de combatirlos es ingiriendo vitaminas de todo tipo, en especial y en mayor número las antioxidantes, como vitamina E, vitamina C y betacaroteno.


Las nueces son un alimento que más antioxidantes contiene, incluso más que la zanahoria, tomate y espinaca. También posee pequeñas cantidades de vitamina C, lo cual ayuda a desintoxicar el organismo.


Asimismo, previenen algunas enfermedades, como la diabetes y la tuberculosis de los huesos. En el primer caso, por su bajo contenido en hidratos de carbono permiten estabilizar los niveles de glucosa en la sangre. Algunos estudios llevados a cabo por la Universidad de Harvard han demostrado que el consumo periódico de nueces reduce de forma notable el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. De hecho, se redujo un 27 % el riesgo de padecer este tipo de diabetes con respecto a las personas que no comían este alimento.


Esto se debe a que las grasas insaturadas, las fibras y el magnesio que poseen estos frutos secos pueden aumentar la capacidad del organismo humano para utilizar la insulina y regular los niveles de glucosa.


Por otro lado, son tonificantes y fortificantes de los órganos genitales. Son recomendadas para la desnutrición y la debilidad por su acción energizante. El zinc, junto con su riqueza en ácidos grasos poliinsaturados omega 3 y omega 6, ayudará a preservar la buena salud del cabello, favoreciendo su crecimiento y evitando anomalías como la seborrea.


De igual forma, como este alimento contiene mucho calcio, es ideal para prevenir la osteoporosis y mantener los huesos en buen estado. Es así que se recomienda en personas mayores que pueden tener más facilidad en descalcificarse, sobre todo en mujeres que se encuentran en la posmenopausia.


Sin embargo, por su alto contenido de grasas y proteínas, debe ser consumida en pequeñas cantidades, ya que su abuso puede traer complicaciones, sobre todo en caso de obesidad. Son aconsejables para una dieta baja en colesterol, por carecer de esta sustancia y poseer en abundancia grasas insaturadas.


Esto igualmente, siempre y cuando se respete el equilibrio del régimen. Por ejemplo, en una dieta hipocalórica estricta, no se aconseja; pero en una dieta de adelgazamiento más suave, se pueden introducir en pequeñas cantidades como complemento. En las dietas pobres en potasio o en fibra se deben eliminar.


Por lo tanto, hay que considerarlas como alimento de sustitución de otras fuentes no tan saludables. Debido a su contenido en serotonina, constituyen un elemento de saciedad, lo cual contribuye a evitar la sensación de hambre y reducir las ganas de picar alimentos a toda hora, por lo que ayudarán a prevenir la obesidad.


En resumen, y además de todos los beneficios ya citados, resultan muy interesantes para la alimentación infantil y juvenil, debido a su contenido en Lecitina y vitamina B, que constituyen una buena manera de alimentar el cerebro y permitir a quienes estudian tener buenos resultados.

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  • Añadido por maria cecilia reyes a las22:38 May 23rd 2008
  • excelente artículo
  • Añadido por pep perez a las13:07 Dec 10th 2007
  • te envio este buen artículo
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