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“El té no es sólo el antídoto de la somnolencia”, decía el poeta chino Lu-Yu hace 13 siglos. “Es también un medio de ayudar al hombre a volver a sus raíces”. Aunque Marco Polo menciona el té y las casas de té chinas, Occidente no le prestó atención hasta comienzos del siglo XVII, cuando irrumpió en Europa como bebida divina y aristocratizante. Piense que el té es como el vino, cada terroir le da una identidad precisa . El suelo, la altura, el clima. Y tiene cosechas que pueden variar de un año a otro. Y formas de ser degustado y transmitido ¿se imagina vino en bolsista?¿ O instantáneo, como el café?. Aunque las hojas de té parezcan marrones, hay que distinguir dos variedades, negro y verde. Según que hayan sido sometida o no a fermentación. El té verde que procede casi exclusivamente de China cuenta con el favor de los japoneses y los árabes (el Corán prohíbe toda bebida fermentada). Ni los japoneses ni los chinos endulzan el té, pero los árabes lo hacen casi empalagoso por la cantidad de azúcar. Envía a Facebook / Envía a Twitter |
Publicado por Malbec en Curiosidades, Noticias el 2 Enero, 2008





